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Versículos bíblicos sobre Psalms
Versículos clave
Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado.
Bendeciré a Jehová que me aconseja; aun en las noches me enseñan mis riñones.
A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra no seré conmovido.
Por tanto, mi corazón se alegra, y se goza mi gloria; también mi carne reposará segura.
Porque no dejarás mi alma en el infierno; ni permitirás que tu Santo vea corrupción.
Me mostrarás la senda de la vida: Plenitud de gozo hay en tu presencia; delicias en tu diestra para siempre.
«Oración de David» Oye, oh Jehová, justicia; está atento a mi clamor; escucha mi oración hecha de labios sin engaño.
De delante de tu rostro salga mi juicio; vean tus ojos la rectitud.
Tú has probado mi corazón, [me] has visitado de noche; me has puesto a prueba, y nada hallaste; me he propuesto que mi boca no ha de propasarse.
En cuanto a las obras de los hombres, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas de los violentos.
Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen.
Yo te he invocado, porque tú me oirás, oh Dios: Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.
Muestra tus maravillosas misericordias, tú que con tu diestra salvas a los que [en ti] confían de los que se levantan [contra ellos].
Guárdame como a la niña de tu ojo, escóndeme bajo la sombra de tus alas,
de la vista de los malos que me oprimen, de mis enemigos mortales que me rodean.
Encerrados están con su grosura; con su boca hablan soberbiamente.
Ahora han cercado nuestros pasos; tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra.
Como el león que desea hacer presa, como leoncillo que acecha en su escondite.
Levántate, oh Jehová; sal a su encuentro, póstrale; libra mi alma del malo con tu espada;
De los hombres con tu mano, oh Jehová, de los hombres del mundo, que tienen su porción en esta vida, y cuyo vientre llenas de tu tesoro; sacian a sus hijos, y dejan el resto a sus pequeños.
En cuanto a mí, yo en justicia veré tu rostro; quedaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.
«Al Músico principal: Salmo de David» Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría.
No hay habla, ni lenguaje, [donde] su voz no sea oída.
Por toda la tierra salió su hilo, y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol.