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Versículos bíblicos sobre Miracles
Versículos clave
Lo cual viendo los cinco príncipes de los filisteos, se volvieron a Ecrón el mismo día.
Éstas fueron las hemorroides de oro que pagaron los filisteos a Jehová en expiación: por Asdod una, por Gaza una, por Ascalón una, por Gat una, por Ecrón una;
Y ratones de oro conforme al número de todas las ciudades de los filisteos pertenecientes a los cinco príncipes, desde las ciudades fortificadas hasta las aldeas sin muro; y hasta la gran [piedra de] Abel sobre la cual pusieron el arca de Jehová, [piedra que está] en el campo de Josué betsemita hasta hoy.
¿No [es] ahora la siega del trigo? Yo clamaré a Jehová, y Él dará truenos y aguas; para que conozcáis y veáis que [es] grande vuestra maldad que habéis hecho ante los ojos de Jehová, pidiendo para vosotros rey.
Y Samuel clamó a Jehová; y Jehová dio truenos y aguas en aquel día; y todo el pueblo temió en gran manera a Jehová y a Samuel.
Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová: y el Dios que respondiere por fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho.
Respóndeme, Jehová, respóndeme; para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, [eres] Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos.
Entonces cayó fuego de Jehová, el cual consumió el holocausto, y la leña, y las piedras, y el polvo, y aun lamió las aguas que [estaban] en la zanja.
Y viéndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros, y dijeron: ¡Jehová es el Dios! ¡Jehová es el Dios!
Él entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y fue limpio.
Y volvió al varón de Dios, él y toda su compañía, y se puso delante de él, y dijo: He aquí ahora conozco que no [hay] Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas algún presente de tu siervo.
Haced memoria de sus maravillas que ha hecho, de sus prodigios, y de los juicios de su boca,
Y cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego del cielo y consumió el holocausto y las víctimas; y la gloria de Jehová llenó la casa.
Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de Jehová, porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová.
Y cuando todos los hijos de Israel vieron descender el fuego y la gloria de Jehová sobre la casa, cayeron en tierra sobre sus rostros en el pavimento, y adoraron, y dieron gracias a Jehová, [diciendo]: Porque Él [es] bueno, y su misericordia [es] para siempre.
No quisieron obedecer, ni se acordaron de tus maravillas que habías hecho con ellos; antes endurecieron su cerviz, y en su rebelión pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre. Pero tú que eres Dios perdonador, clemente y piadoso, lento para la ira y grande en misericordia, no los abandonaste.
«Masquil de Asaf» Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.
No guardaron el pacto de Dios, ni quisieron andar en su ley;
antes se olvidaron de sus obras, y de sus maravillas que les había mostrado.
Delante de sus padres hizo maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.
Dividió el mar y los hizo pasar; detuvo las aguas como en un montón.
Y los guió de día con nube, y toda la noche con resplandor de fuego.
Hendió las peñas en el desierto; y les dio a beber como de grandes abismos;
Sacó corrientes de la peña, e hizo descender aguas como ríos.
Pero aún siguieron pecando contra Él, provocando al Altísimo en el desierto.