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Versículos bíblicos sobre Man: Spirit

29 versículos · 114 aspectos

Versículos sobre Spirit

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  1. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo: El que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.

  2. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?

  3. Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

  4. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

  5. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez.

  6. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

  7. Porque sabemos que la ley es espiritual; pero yo soy carnal, vendido bajo pecado.

  8. Pues lo que hago, no lo entiendo, pues no hago lo que quiero; sino lo que aborrezco, eso hago.

  9. Y si lo que no quiero, eso hago, apruebo que la ley es buena.

  10. De manera que ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que mora en mí.

  11. Y yo sé que en mí (esto es en mi carne) no mora el bien; pues el querer está en mí, pero el hacer el bien no.

  12. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, éste hago.

  13. Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que mora en mí.

  14. Hallo, pues, esta ley, que cuando quiero hacer el bien, el mal está en mí.

  15. Porque según el hombre interior me deleito en la ley de Dios;

  16. mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.

  17. ¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?

  18. Gracias doy a Dios por Jesucristo nuestro Señor: Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios; mas con la carne a la ley del pecado.

  19. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

  20. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros;

  21. Porque sabemos que si nuestra casa terrenal, [este] tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en el cielo.

  22. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial;

  23. y si así estamos vestidos, no seremos hallados desnudos.

  24. Porque nosotros que estamos en [este] tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.

  25. Mas el que nos hizo para esto mismo [es] Dios, el cual también nos ha dado las arras del Espíritu.