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Versículos bíblicos sobre Beasts
Versículos clave
Pero no comeréis de los que rumian y de los que tienen pezuña: el camello, porque rumia pero no tiene pezuña hendida, habéis de tenerlo por inmundo.
También el conejo, porque rumia, pero no tiene pezuña, lo tendréis por inmundo.
Asimismo la liebre, porque rumia, pero no tiene pezuña, la tendréis por inmunda.
También el puerco, aunque tiene pezuñas, y es de pezuñas hendidas, pero no rumia, lo tendréis por inmundo.
De la carne de ellos no comeréis, ni tocaréis su cuerpo muerto; los tendréis por inmundos.
Y viendo el asna al Ángel de Jehová, se echó debajo de Balaam; y se enojó Balaam, y golpeó al asna con un palo.
Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has herido estas tres veces?
Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí: ¡Bueno fuera que tuviera espada en mi mano, ahora mismo te mataría!
Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado a hacerlo así contigo? Y él respondió: No.
Entonces Jehová abrió los ojos a Balaam, y vio al Ángel de Jehová que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, y se inclinó sobre su rostro.
Y el Ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has herido tu asna estas tres veces? he aquí yo he salido para contrarrestarte, porque tu camino es perverso delante de mí:
¿Quién dejó libre al asno montés? ¿O quién soltó las ataduras del asno veloz?
Al cual yo puse casa en la soledad, y sus moradas en lugares estériles.
Se burla de la multitud de la ciudad; no oye las voces del arriero.
Lo oculto de los montes [es] su pasto, y anda buscando todo lo que está verde.
¿Diste tú al caballo su fuerza? ¿Vestiste tú su cuello de crines?
¿Le intimidarás tú como a alguna langosta? El resoplido de su nariz es formidable:
Escarba la tierra, se alegra en su fuerza, sale al encuentro de las armas:
Hace burla del espanto, y no teme, ni vuelve el rostro delante de la espada.
Contra él suena la aljaba, el hierro de la lanza y de la jabalina;
Y él con ímpetu y furor escarba la tierra, sin importarle el sonido de la trompeta;
Antes como que dice entre los clarines: ¡Ea! Y desde lejos huele la batalla, el grito de los capitanes, y el vocerío.
Mas el hombre no permanecerá en honra; es semejante a las bestias que perecen.
Este su camino es locura; con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos. (Selah)
Como rebaños serán puestos en la sepultura; la muerte se cebará en ellos; y los rectos señorearán sobre ellos por la mañana; y su buen parecer se consumirá en el sepulcro de su morada.