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Versículos bíblicos sobre Meekness

109 versículos · 29 aspectos

Versículos clave

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  1. Buena [es] la sal; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será sazonada? Tened sal en vosotros mismos, y tened paz los unos con los otros.

  2. Y al que te hiriere en una mejilla, dale también la otra; y al que te quitare la capa, no le impidas llevar aun la túnica.

  3. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.

  4. Si fuere posible, en cuanto esté en vosotros, vivid en paz con todos los hombres.

  5. Así que, sigamos lo que ayuda a la paz y a la edificación de los unos a los otros.

  6. Y trabajamos obrando con nuestras manos; siendo maldecidos, bendecimos; siendo perseguidos, lo sufrimos;

  7. Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no [sufrís] más bien el ser defraudados?

  8. Pero si el no creyente se separa, sepárese. En tales casos el hermano o la hermana no están sujetos a servidumbre; antes a paz nos llamó Dios.

  9. No seáis ofensa, ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios;

  10. La caridad es sufrida, es benigna; La caridad no tiene envidia, la caridad no es jactanciosa, no se envanece;

  11. no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal;

  12. todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

  13. Y yo, Pablo mismo, os ruego por la mansedumbre y bondad de Cristo; yo que estando presente soy humilde entre vosotros, mas ausente soy osado para con vosotros;

  14. Finalmente, hermanos, gozaos, sed perfectos, tened consolación, sed de una misma mente, tened paz; y el Dios de amor y paz será con vosotros.

  15. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,

  16. mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

  17. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

  18. Hermanos, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal en espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

  19. Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno del llamamiento con que sois llamados;

  20. con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportándoos los unos a los otros en amor,

  21. Haced todo sin murmuraciones ni contiendas,

  22. para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios, sin mancha, en medio de una generación torcida y perversa, en la cual resplandecéis como luminares en el mundo;

  23. Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de longanimidad;

  24. soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros. Si alguno tuviere queja contra otro, de la manera que Cristo os perdonó, así también [hacedlo] vosotros.

  25. Antes fuimos tiernos entre vosotros, como nodriza que trata con ternura a sus hijos: