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God

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Versículos que mencionan a God

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  1. y el menor de ellos dijo a [su] padre: Padre, dame la parte de los bienes que [me] pertenece. Y [él] les repartió [sus] bienes.

  2. Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti;

  3. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

  4. Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se apegará al uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

  5. Y les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen en alta estima, delante de Dios es abominación.

  6. La ley y los profetas [fueron] hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es predicado, y todos se esfuerzan por entrar en él.

  7. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama.

  8. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz;

  9. ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?

  10. Y preguntándole los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, respondió y les dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia;

  11. ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios entre vosotros está.

  12. diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.

  13. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre,

  14. ¿Y no cobrará Dios venganza por sus escogidos, que claman a Él día y noche, aunque sea longánimo para con ellos?

  15. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;

  16. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que golpeaba su pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.

  17. Pero Jesús, llamándolos, dijo: Dejad los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.

  18. De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

  19. Y viendo Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

  20. Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

  21. Y Él les dijo: Lo que es imposible con los hombres, es posible con Dios.

  22. Y Él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o esposa, o hijos, por el reino de Dios,

  23. Y al instante recibió la vista, y le seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo cuando lo vio, dio alabanza a Dios.

  24. Y oyendo ellos estas cosas, Él prosiguió y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y porque ellos pensaban que pronto se manifestaría el reino de Dios.

  25. Y cuando Él llegó ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzaron a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas que habían visto,