Marcos 8:31-38
31
Y comenzó a enseñarles que era necesario que el Hijo del Hombre padeciese mucho, y ser rechazado de los ancianos, y [de] los príncipes de los sacerdotes y [de] los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.
32
Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro tomándole aparte, comenzó a reprenderlo.
33
Pero Él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: Quítate de delante de mí, Satanás; porque no piensas en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
34
Y llamando a la multitud y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
35
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, éste la salvará.
36
Porque ¿qué aprovechará el hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?
37
¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
38
Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación perversa y adúltera, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.
Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero