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Versículos bíblicos sobre Self-Righteousness

195 versículos · 30 aspectos

Versículos clave

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  1. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,

  2. y decís: Si hubiésemos [vivido] en los días de nuestros padres, no hubiéramos participado con ellos en la sangre de los profetas.

  3. Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.

  4. Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y los pecadores, dijeron a sus discípulos: ¿Qué es esto, que Él come y bebe con publicanos y pecadores?

  5. Y les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y [de] la levadura de Herodes.

  6. Y saliendo Él para continuar su camino, vino uno corriendo, y arrodillándose delante de Él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

  7. Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno [hay] bueno, sino sólo uno, Dios.

  8. Los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No des falso testimonio: No defraudes: Honra a tu padre y a tu madre.

  9. Y él respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi juventud.

  10. Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: Ve, vende todo lo que tienes y da a los pobres; y tendrás tesoro en el cielo; y ven, toma tu cruz, y sígueme.

  11. Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

  12. Y los escribas y los fariseos murmuraban contra sus discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?

  13. Y uno de los fariseos le rogó que comiese con él. Y entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.

  14. Y he aquí, una mujer de la ciudad que era pecadora, cuando supo que [Jesús] estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con ungüento,

  15. y estando detrás [de Él] a sus pies, llorando, comenzó a regar sus pies con lágrimas, y los enjugaba con los cabellos de su cabeza; y besaba sus pies, y [los] ungía con el perfume.

  16. Y cuando vio esto el fariseo que le había convidado, habló entre sí, diciendo: Éste, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.

  17. Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él dijo: Di, Maestro.

  18. Un acreedor tenía dos deudores; el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;

  19. y no teniendo éstos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?

  20. Y respondiendo Simón, dijo: Pienso que [aquel] a quien le perdonó más. Y Él le dijo: Rectamente has juzgado.

  21. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, no me diste agua para mis pies; mas ésta ha lavado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con los cabellos de su cabeza.

  22. No me diste beso, mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.

  23. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta, ha ungido con ungüento mis pies.

  24. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le han sido perdonados; porque amó mucho; mas a quien se le perdona poco, poco ama.

  25. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.