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Versículos bíblicos sobre Consolation Under Affliction
Versículos clave
El eterno Dios es tu refugio y acá abajo los brazos eternos; Él echará de delante de ti al enemigo, y dirá: Destruye.
Yo sé que mi Redentor vive, y en el [día] final se levantará sobre la tierra;
y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios;
Tú lo has visto; porque tú miras la maldad y la vejación, para cobrar venganza con tu mano: En ti se refugia el pobre, tú eres el amparo del huérfano.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.
Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias.
Temed a Jehová, vosotros sus santos; porque nada falta a los que le temen.
Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová, no tendrán falta de ningún bien.
Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; ablandarás toda su cama en su enfermedad.
Aun mi íntimo amigo, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, levantó contra mí [su] calcañar.
Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y levántame, y les daré el pago.
En esto conozco que te he agradado; en que mi enemigo no triunfa sobre mí.
En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, y me has hecho estar delante de ti para siempre.
¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle por la ayuda de su presencia.
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado; y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo; y consoladores, y ninguno hallé.
No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.
Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que muestre tu fortaleza a esta generación, y tu poder a todos los que han de venir.
Aumentarás mi grandeza, y volverás a consolarme.
En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.
Ésta es mi consuelo en mi aflicción; pues tu palabra me ha vivificado.
Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a tu siervo.
Desfallecieron mis ojos por tu palabra, diciendo: ¿Cuándo me consolarás?
Y me volví yo, y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol; y he aquí las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolador.