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Saul
Versículos que mencionan a Saul
Y David [era] hijo de aquel hombre efrateo de Belén de Judá, cuyo nombre [era] Isaí, el cual tenía ocho hijos; y en el tiempo de Saúl este hombre [era] viejo y de gran edad entre los hombres.
Y los tres hijos mayores de Isaí habían ido para seguir a Saúl a la guerra. Y los nombres de sus tres hijos que habían ido a la guerra, [eran]: Eliab el primogénito, el segundo Abinadab, y el tercero Sama,
y David [era] el menor. Siguieron, pues, los tres mayores a Saúl.
Pero David había ido y vuelto de donde estaba Saúl, para apacentar las ovejas de su padre en Belén.
Y Saúl y ellos y todos los de Israel, [estaban] en el valle de Ela, peleando con los filisteos.
Y cuando fueron oídas las palabras que David había dicho, ellos las refirieron delante de Saúl, y él lo hizo venir.
Y dijo David a Saúl: No desmaye ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará con este filisteo.
Y dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú [eres] un joven, y él es un hombre de guerra desde su juventud.
Y David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre, y [cuando] venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero del rebaño,
Y añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, Él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová sea contigo.
Y Saúl vistió a David de sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó de coraza.
Y ciñó David su espada sobre sus vestiduras, y probó a andar, porque nunca [las] había probado. Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas.
Y cuando Saúl vio a David que salía a encontrarse con el filisteo, dijo a Abner, general del ejército: Abner, ¿de quién [es] hijo ese joven? Y Abner respondió:
Y cuando David volvía de matar al filisteo, Abner lo tomó, y lo llevó delante de Saúl, teniendo la cabeza del filisteo en su mano.
Y le dijo Saúl: Joven, ¿de quién [eres] hijo? Y David respondió: Yo [soy] hijo de tu siervo Isaí de Belén.
Y así que él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a su propia alma.
Y Saúl le tomó aquel día, y no le dejó volver a casa de su padre.
Y salía David adondequiera que Saúl le enviaba, y se conducía con prudencia, por tanto Saúl lo puso al mando de los hombres de guerra, y era acepto a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los criados de Saúl.
Y aconteció que cuando ellos volvían, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel a recibir al rey Saúl, cantando y danzando, con panderos, con [cánticos de] alegría y con instrumentos de música.
Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl mató a sus miles, y David a sus diez miles.
Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino.
Y desde aquel día Saúl miró con malos ojos a David.
Otro día aconteció que el espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl, y profetizaba en medio de su casa. Y David tocaba con su mano como los otros días; y [tenía] Saúl una lanza en su mano.
Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David en la pared. Pero David lo evadió dos veces.
Mas Saúl temía a David por cuanto Jehová era con él, y se había apartado de Saúl.