Marcos 3:1-14
1
Y otra vez entró en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano.
2
Y le acechaban, si en sábado le sanaría, para poder acusarle.
3
Entonces dijo al hombre que tenía seca la mano: Levántate y ponte en medio.
4
Y les dijo: ¿Es lícito hacer bien en sábado, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban.
5
Entonces mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y su mano le fue restaurada sana como la otra.
6
Y saliendo los fariseos, en seguida tomaron consejo con los herodianos contra Él, de cómo le matarían.
7
Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió una gran multitud de Galilea, y de Judea,
8
y de Jerusalén, y de Idumea, y del otro lado del Jordán, y los de alrededor de Tiro y de Sidón, una gran multitud, que oyendo cuán grandes cosas hacía, vinieron a Él.
9
Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre apercibida una barca, por causa de la multitud, para que no le oprimiesen.
10
Porque había sanado a muchos, de manera que por tocarle, caían sobre Él todos los que tenían plagas.
11
Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de Él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.
12
Mas Él les reprendía mucho que no le diesen a conocer.
13
Y cuando subió al monte, llamó [a sí] a los que Él quiso, y vinieron a Él.
14
Y ordenó a doce, para que estuviesen con Él, y para enviarlos a predicar.
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