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Marcos 14:32-52

Marcos 14:32-52

32
Y vinieron al lugar que se llama Getsemaní; y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro.
33
Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera.
34
Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad.
35
Y yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de Él aquella hora.
36
Y dijo: Abba, Padre, todas las cosas te [son] posibles; aparta de mí esta copa; pero no [sea] mi voluntad, sino la tuya.
37
Y vino y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora?
38
Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad [está] dispuesto, pero la carne [es] débil.
39
Y otra vez fue y oró, diciendo las mismas palabras.
40
Y al volver, otra vez los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados [de sueño], y no sabían qué responderle.
41
Y vino la tercera vez, y les dijo: Dormid ya y descansad; basta, la hora ha venido; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores.
42
Levantaos, vamos; he aquí, se acerca el que me entrega.
43
Y en ese momento, mientras Él aún hablaba, vino Judas, que era uno de los doce, y con él una gran multitud con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes y de los escribas y de los ancianos.
44
Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es, prendedle, y llevadle con seguridad.
45
Y cuando vino, enseguida se acercó a Él, y le dijo: Maestro, Maestro. Y le besó.
46
Entonces ellos le echaron mano, y le prendieron.
47
Y uno de los que estaban allí, sacó una espada, he hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja.
48
Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Como contra un ladrón habéis venido con espadas y palos para prenderme?
49
Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis; pero [es así], para que se cumplan las Escrituras.
50
Entonces todos dejándole, huyeron.
51
Y cierto joven le seguía, cubierta [su] desnudez con una sábana; y los jóvenes le prendieron.
52
Mas él, dejando la sábana, huyó de ellos desnudo.

Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero