Lucas 19:1-28
1
Y entrando [Jesús] pasó por Jericó.
2
Y he aquí un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y era rico;
3
y procuraba ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era pequeño de estatura.
4
Y corriendo delante, se subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.
5
Y cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.
6
Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.
7
Y viendo esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.
8
Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.
9
Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.
10
Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
11
Y oyendo ellos estas cosas, Él prosiguió y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y porque ellos pensaban que pronto se manifestaría el reino de Dios.
12
Dijo, pues: Un hombre noble partió a una provincia lejos, para tomar para sí un reino, y volver.
13
Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.
14
Pero sus ciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.
15
Y aconteció que cuando él regresó, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.
16
Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.
17
Y él le dijo: Bien, buen siervo; pues que en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.
18
Y vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha ganado cinco minas.
19
E igualmente dijo a éste: Tú también sé sobre cinco ciudades.
20
Y vino otro, diciendo: Señor, he aquí tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo;
21
pues tuve miedo de ti, porque eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.
22
Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;
23
¿por qué, pues, no diste mi dinero al banco, para que al venir yo, lo hubiera recibido con los intereses?
24
Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene diez minas.
25
Y ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.
26
Pues yo os digo que a todo el que tiene le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
27
Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y matadlos delante de mí.
28
Y dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalén.
Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero