2 Reyes 4:24-44
24
Después hizo enalbardar una asna, y dijo al criado: Guía y anda; no detengas por mí tu cabalgar, a menos que yo te lo diga.
25
Partió, pues, y vino al varón de Dios al monte Carmelo. Y sucedió que cuando el varón de Dios la vio de lejos, dijo a su criado Giezi: He aquí la sunamita.
26
Te ruego que vayas ahora corriendo a recibirla, y dile: ¿Te va bien a ti? ¿Le va bien a tu marido? ¿Le va bien a tu hijo? Y ella respondió: Bien.
27
Y luego que llegó al varón de Dios en el monte, asió de sus pies. Y se acercó Giezi para quitarla; mas el varón de Dios le dijo: Déjala, porque su alma [está] en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo, y no me [lo] ha revelado.
28
Y ella dijo: ¿Pedí yo hijo a mi señor? ¿No dije yo: No me Engañes?
29
Entonces dijo él a Giezi: Ciñe tus lomos, y toma mi bordón en tu mano, y ve; y si alguno te encontrare, no lo saludes; y si alguno te saludare, no le respondas; y pondrás mi bordón sobre el rostro del niño.
30
Y dijo la madre del niño: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Él entonces se levantó y la siguió.
31
Y Giezi había ido delante de ellos, y había puesto el bordón sobre el rostro del niño, pero no tenía voz ni sentido; y así se había vuelto para encontrar a Eliseo; y se lo declaró, diciendo: El niño no despierta.
32
Y cuando Eliseo entró en la casa, he aquí que el niño estaba muerto, tendido sobre su cama.
33
Entrando él entonces, cerró la puerta sobre ambos, y oró a Jehová.
34
Después subió, y se echó sobre el niño, poniendo su boca sobre su boca, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre sus manos; y se tendió sobre él, y el cuerpo del niño entró en calor.
35
Volviéndose luego, se paseó por la casa a una parte y a otra, y después subió, y se tendió sobre él; y el niño estornudó siete veces, y abrió sus ojos.
36
Entonces llamó él a Giezi, y le dijo: Llama a esta sunamita. Y él la llamó. Y entrando ella, él le dijo: Toma tu hijo.
37
Y así que ella entró, se echó a sus pies, y se inclinó a tierra; después tomó su hijo, y salió.
38
Y Eliseo se volvió a Gilgal. [Había] entonces una gran hambre en la tierra. Y los hijos de los profetas [estaban] con él, por lo que dijo a su criado: Pon la olla grande y haz potaje para los hijos de los profetas.
39
Y salió uno al campo a recoger hierbas, y halló una como parra montés, y tomó de ella su manto lleno de calabazas silvestres; y volvió, y las cortó en la olla del potaje, pues no sabía [lo que era].
40
Y lo sirvieron para que comieran los hombres; pero sucedió que comiendo ellos de aquel guisado, dieron voces, diciendo: ¡Varón de Dios, [hay] muerte en la olla! Y no lo pudieron comer.
41
Él entonces dijo: Traed harina. Y [la] esparció en la olla, y dijo: Da de comer a la gente. Y no hubo más mal en la olla.
42
Vino entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al varón de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y él dijo: Da a la gente para que coman.
43
Y respondió su sirviente: ¿Cómo he de poner esto delante de cien hombres? Pero él volvió a decir: Da a la gente para que coman, porque así dice Jehová: Comerán, y sobrará.
44
Entonces él [lo] puso delante de ellos, y comieron, y les sobró, conforme a la palabra de Jehová.
Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero
Settings