2 Reyes 22:1-14
1
Ocho años [tenía] Josías cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén treinta y un años. El nombre de su madre [fue] Jedida, hija de Adaías de Boscat.
2
E hizo [lo] recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda.
3
Y aconteció que a los dieciocho años del rey Josías, el rey envió a Safán, hijo de Azalías, hijo de Mesulam, el escriba, a la casa de Jehová, diciendo:
4
Ve al sumo sacerdote Hilcías, [y dile] que recoja el dinero que han traído a la casa de Jehová, que han recogido del pueblo los guardianes de la puerta,
5
y que lo pongan en manos de los que hacen la obra, que tienen cargo de la casa de Jehová, y que lo entreguen a los que hacen la obra de la casa de Jehová, para reparar las grietas de la casa;
6
a los carpinteros, a los maestros y a los albañiles, para comprar madera y piedra de cantería para reparar la casa.
7
Y no se les pedía cuentas del dinero entregado en sus manos, porque ellos procedían con fidelidad.
8
Entonces el sumo sacerdote Hilcías dijo a Safán, el escriba: He hallado el libro de la ley en la casa de JEHOVÁ. E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó.
9
Vino luego Safán, el escriba al rey, y dio al rey la respuesta, y dijo: Tus siervos han recogido el dinero que se halló en el templo, y lo han entregado en poder de los que hacen la obra, que tienen cargo de la casa de Jehová.
10
Asimismo Safán, el escriba declaró al rey, diciendo: Hilcías el sacerdote me ha dado un libro. Y lo leyó Safán delante del rey.
11
Y sucedió que cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestiduras.
12
Luego mandó el rey a Hilcías el sacerdote, y a Ahicam, hijo de Safán, y a Acbor, hijo de Micaías, y a Safán el escriba, y a Asaías, siervo del rey, diciendo:
13
Id, y consultad a Jehová por mí, y por el pueblo, y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado; porque grande [es] la ira de Jehová que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que nos fue escrito.
14
Entonces Hilcías el sacerdote, y Ahicam y Acbor y Safán y Asaías, fueron a la profetisa Hulda, esposa de Salum, hijo de Ticva, hijo de Araas, guarda de las vestimentas, la cual moraba en Jerusalén, en la casa de la doctrina, y hablaron con ella.
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