1 Samuel 30:3-11
3
Vino, pues, David con sus hombres a la ciudad, y he aquí que [estaba] quemada a fuego, y sus esposas y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos.
4
Entonces David y la gente que con él [estaba] alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.
5
Las dos esposas de David, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue esposa de Nabal del Carmelo, también eran cautivas.
6
Y David fue muy angustiado, porque el pueblo hablaba de apedrearlo; porque todo el pueblo estaba con ánimo amargo, cada uno por sus hijos y por sus hijas. Pero David se fortaleció en Jehová su Dios.
7
Y dijo David al sacerdote Abiatar, hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me acerques el efod. Y Abiatar acercó el efod a David.
8
Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Seguiré esta tropa? ¿La podré alcanzar? Y Él le dijo: Síguela que de cierto la alcanzarás, y sin duda recobrarás [todo].
9
Partió, pues, David, él y los seiscientos hombres que con él [estaban], y vinieron hasta el torrente de Besor, donde se quedaron algunos.
10
Y David siguió el alcance con cuatrocientos hombres; porque se quedaron atrás doscientos, que cansados no pudieron pasar el torrente de Besor.
11
Y hallaron en el campo a un hombre egipcio, el cual trajeron a David, y le dieron pan, y comió, y le dieron a beber agua;
Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero