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Versículos bíblicos sobre Shunammite

30 versículos · 1 aspecto

Versículos clave

  1. Y aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y [había] allí una gran mujer, la cual le constriñó a que comiese del pan; y cuando por allí pasaba, se venía a su casa a comer del pan.

  2. Y ella dijo a su marido: He aquí ahora, yo percibo que éste que siempre pasa por nuestra [casa], [es] varón santo de Dios.

  3. Yo te ruego que hagamos una pequeña cámara de paredes, y pongamos en ella cama, y mesa, y silla, y candelero, para que cuando viniere a nosotros, se recoja en ella.

  4. Y aconteció que un día vino él por allí, y se recogió en aquella cámara, y durmió en ella.

  5. Entonces dijo a Giezi su criado: Llama a esta sunamita. Y cuando la llamó, ella se presentó delante de él.

  6. Y él dijo [a Giezi]: Dile: He aquí tú has estado solícita por nosotros con todo este esmero; ¿qué quieres que haga por ti? ¿Necesitas que hable por ti al rey, o al general del ejército? Y ella respondió: Yo habito en medio de mi pueblo.

  7. Y él dijo: ¿Qué, pues, haremos por ella? Y Giezi respondió: He aquí ella no tiene hijo, y su marido es viejo.

  8. Dijo entonces: Llámala. Y él la llamó, y ella se paró a la puerta.

  9. Y él le dijo: A este tiempo según el tiempo de la vida, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva.

  10. Mas la mujer concibió, y dio a luz un hijo en aquel tiempo que Eliseo le había dicho, según el tiempo de la vida.

  11. Y cuando el niño creció, aconteció que un día salió a su padre, a los segadores.

  12. Y dijo a su padre: ¡[Ay], mi cabeza, mi cabeza! Y [su padre] dijo a un criado: Llévalo a su madre.

  13. Y habiéndole él tomado, y traído a su madre, estuvo sentado sobre sus rodillas hasta el mediodía, y murió.

  14. Ella entonces subió, y lo puso sobre la cama del varón de Dios, y cerrando [la puerta] tras él, salió.

  15. Llamando luego a su marido, le dijo: Te ruego que envíes conmigo a alguno de los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo al varón de Dios, y vuelva.

  16. Y él dijo: ¿Para qué has de ir a él hoy? No [es] nueva luna, ni sábado. Y ella respondió: Paz.

  17. Después hizo enalbardar una asna, y dijo al criado: Guía y anda; no detengas por mí tu cabalgar, a menos que yo te lo diga.

  18. Partió, pues, y vino al varón de Dios al monte Carmelo. Y sucedió que cuando el varón de Dios la vio de lejos, dijo a su criado Giezi: He aquí la sunamita.

  19. Te ruego que vayas ahora corriendo a recibirla, y dile: ¿Te va bien a ti? ¿Le va bien a tu marido? ¿Le va bien a tu hijo? Y ella respondió: Bien.

  20. Y luego que llegó al varón de Dios en el monte, asió de sus pies. Y se acercó Giezi para quitarla; mas el varón de Dios le dijo: Déjala, porque su alma [está] en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo, y no me [lo] ha revelado.

  21. Y ella dijo: ¿Pedí yo hijo a mi señor? ¿No dije yo: No me Engañes?

  22. Entonces dijo él a Giezi: Ciñe tus lomos, y toma mi bordón en tu mano, y ve; y si alguno te encontrare, no lo saludes; y si alguno te saludare, no le respondas; y pondrás mi bordón sobre el rostro del niño.

  23. Y dijo la madre del niño: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Él entonces se levantó y la siguió.

  24. Y Giezi había ido delante de ellos, y había puesto el bordón sobre el rostro del niño, pero no tenía voz ni sentido; y así se había vuelto para encontrar a Eliseo; y se lo declaró, diciendo: El niño no despierta.

  25. Y cuando Eliseo entró en la casa, he aquí que el niño estaba muerto, tendido sobre su cama.