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Versículos bíblicos sobre Repentance

343 versículos · 65 aspectos

Versículos clave

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  1. escucha tú en el cielo, en el lugar de tu morada, y haz conforme a todo aquello por lo cual el extranjero clamare a ti; para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman, como [lo hace] tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué.

  2. Si tu pueblo saliere en batalla contra sus enemigos por el camino que tú los enviares, y oraren a Jehová hacia la ciudad que tú elegiste, y [hacia] la casa que yo edifiqué a tu nombre,

  3. escucha tú en el cielo su oración y su súplica, y ampara su causa.

  4. Si hubieren pecado contra ti (porque no [hay] hombre que no peque), y tú estuvieres airado contra ellos, y los entregares delante del enemigo, para que los cautiven y lleven a tierra enemiga, sea lejos o cerca,

  5. y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren cautivos; si se convirtieren, y oraren a ti en la tierra de los que los cautivaron, y dijeren: Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido impiedad;

  6. y si se convirtieren a ti de todo su corazón y de toda su alma, en la tierra de sus enemigos que los hubieren llevado cautivos, y oraren a ti hacia su tierra, que tú diste a sus padres, hacia la ciudad que tú elegiste y la casa que yo he edificado a tu nombre;

  7. escucha tú en el cielo, en el lugar de tu morada, su oración y su súplica, y ampara su causa.

  8. Y perdona a tu pueblo que ha pecado contra ti, y todas sus transgresiones que han cometido contra ti; y haz que tengan de ellos misericordia los que los hubieren llevado cautivos;

  9. Y aconteció que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestiduras, y puso cilicio sobre su carne, y ayunó, y durmió en cilicio, y anduvo humillado.

  10. Entonces vino palabra de Jehová a Elías tisbita, diciendo:

  11. ¿No has visto cómo Acab se ha humillado delante de mí? Pues por cuanto se ha humillado delante de mí, no traeré el mal en sus días; en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa.

  12. Y envió Jehová el ángel a Jerusalén para destruirla; pero cuando él estaba destruyendo, miró Jehová, y se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía: ¡Basta ya! Detén tu mano. Y el ángel de Jehová estaba junto a la era de Ornán el jebuseo.

  13. Si los cielos se cerraren, y no hubiere lluvia, por haber ellos pecado contra ti, si oraren a ti en este lugar, y confesaren tu nombre, y se convirtieren de sus pecados, cuando los afligieres,

  14. Si pecaren contra ti (pues no [hay] hombre que no peque), y te enojares contra ellos, y los entregares delante de [sus] enemigos, y éstos los llevaren cautivos a tierra lejana o cercana;

  15. si ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren llevados cautivos; y se convirtieren, y oraren a ti en la tierra de su cautividad, y dijeren: Pecamos, hemos hecho inicuamente, impíamente hemos actuado;

  16. si se convirtieren a ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia su tierra que tú diste a sus padres, [hacia] la ciudad que tú elegiste, y hacia la casa que he edificado a tu nombre;

  17. entonces escucha tú desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oración y su súplica, y ampara su causa, y perdona a tu pueblo que pecó contra ti.

  18. Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

  19. Fueron, pues, correos con cartas de parte del rey y de sus príncipes por todo Israel y Judá, como el rey lo había mandado, y decían: Hijos de Israel, volveos a Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, y Él se volverá al remanente que os ha quedado de la mano de los reyes de Asiria.

  20. No seáis como vuestros padres y como vuestros hermanos, que se rebelaron contra Jehová, el Dios de sus padres, y Él los entregó a desolación, como vosotros veis.

  21. No endurezcáis, pues, ahora vuestra cerviz como vuestros padres; someteos a Jehová y venid a su santuario, el cual Él ha santificado para siempre; y servid a Jehová, vuestro Dios, y el furor de su ira se apartará de vosotros.

  22. Porque si os volviereis a Jehová, vuestros hermanos y vuestros hijos [hallarán] misericordia delante de los que los llevaron cautivos, y volverán a esta tierra; porque Jehová, vuestro Dios, [es] clemente y misericordioso, y no volverá de vosotros [su] rostro, si vosotros os volviereis a Él.

  23. Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres.

  24. Y habiendo orado a Él, fue atendido de Él, pues oyó su oración, y lo volvió a Jerusalén, a su reino. Entonces conoció Manasés que Jehová [era] Dios.

  25. y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti; porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo.