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Versículos bíblicos sobre Penitent

131 versículos · 1 aspecto

Versículos clave

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  1. Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti;

  2. ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.

  3. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, su padre lo vio, y fue movido a misericordia; y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

  4. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

  5. Pero el padre dijo a sus siervos: Traed la mejor vestidura, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en [sus] pies;

  6. y traed el becerro grueso y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;

  7. porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.

  8. Y su hijo mayor estaba en el campo; el cual cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas;

  9. y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.

  10. Y él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha matado el becerro grueso, por haberle recibido sano y salvo.

  11. Entonces él se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba [que entrase].

  12. Pero él, respondiendo, dijo a [su] padre: He aquí, tantos años te he servido, no habiendo desobedecido jamás tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para gozarme con mis amigos.

  13. Pero cuando vino éste, tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has matado para él el becerro grueso.

  14. Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo que tengo es tuyo.

  15. Mas era necesario hacer fiesta y gozarnos, porque éste, tu hermano, muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

  16. Dos hombres subieron al templo a orar; uno [era] fariseo, y el otro publicano.

  17. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;

  18. ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que poseo.

  19. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que golpeaba su pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.

  20. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.

  21. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

  22. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, yo no le echo fuera.

  23. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

  24. Os sea, pues, notorio, varones hermanos, que por Éste os es predicado el perdón de pecados,

  25. y por Él, todos los que creen, son justificados de todas las cosas que no pudieron ser justificados por la ley de Moisés.