God
Versículos que mencionan a God
El corazón de ellos clamaba al Señor: Oh muro de la hija de Sión, corran tus lágrimas como un arroyo día y noche; no descanses, ni cesen las niñas de tus ojos.
Levántate, da voces en la noche, en el principio de las vigilias; derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; alza tus manos hacia Él por la vida de tus pequeñitos, que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles.
Mira, oh Jehová, y considera a quién has hecho así. ¿Han de comer las mujeres su fruto, los pequeñitos de sus crías? ¿Han de ser muertos en el santuario del Señor el sacerdote y el profeta?
Niños y viejos yacían por tierra en las calles; Mis vírgenes y mis jóvenes cayeron a espada: Mataste en el día de tu furor, degollaste, no perdonaste.
Has llamado, como a día de solemnidad, mis temores de todas partes; y en el día del furor de Jehová no hubo quien escapase ni quedase vivo. Los que crié y mantuve, mi enemigo los acabó.
Yo soy el hombre que ha visto aflicción por la vara de su enojo.
Ciertamente contra mí volvió y revolvió su mano todo el día.
Hizo envejecer mi carne y mi piel; quebrantó mis huesos.
Me cercó por todos lados, y no puedo salir; ha hecho pesadas mis cadenas.
Aun cuando clamé y di voces, cerró los oídos a mi oración.
Cercó mis caminos con piedra tajada, torció mis senderos.
Torció mis caminos, y me despedazó; me dejó asolado.
Su arco entesó, y me puso como blanco a la saeta.
Hizo entrar en mis entrañas las saetas de su aljaba.
Me hartó de amarguras, me embriagó de ajenjos.
Me quebró los dientes con cascajo, me cubrió de ceniza.
Y dije: Perecieron mis fuerzas, y mi esperanza de Jehová.
[Es] por la misericordia de Jehová que no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
Nuevas [son] cada mañana; grande [es] tu fidelidad.
Mi porción [es] Jehová, dijo mi alma; por tanto en Él esperaré.
Bueno [es] Jehová a los que en Él esperan, al alma que le busca.
Bueno [es] esperar en silencio la salvación de Jehová.
Dé la mejilla al que le hiere; y sea colmado de afrenta.
Porque el Señor no desecha para siempre;
antes bien, si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias.