God
Versículos que mencionan a God
Sino que escogió a la tribu de Judá, el monte de Sión, al cual amó.
Y edificó su santuario a manera de eminencia, como la tierra que cimentó para siempre.
Y eligió a David su siervo, y lo tomó de las majadas de las ovejas;
de tras las paridas lo trajo, para que apacentase a Jacob, su pueblo, y a Israel, su heredad.
«Salmo de Asaf» Oh Dios, vinieron los gentiles a tu heredad; el templo de tu santidad han contaminado; pusieron a Jerusalén en montones.
Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos; la carne de tus santos a las bestias de la tierra.
¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Estarás airado para siempre? ¿Arderá como fuego tu celo?
Derrama tu ira sobre las gentes que no te conocen, y sobre los reinos que no invocan tu nombre.
No recuerdes contra nosotros las iniquidades antiguas: Anticípennos presto tus misericordias, porque estamos muy abatidos.
Ayúdanos, oh Dios, salvación nuestra, por la gloria de tu nombre; y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por amor a tu nombre.
Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria entre las gentes, delante de nuestros ojos, la venganza de la sangre de tus siervos que fue derramada.
Entre ante tu presencia el gemido de los presos; conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los sentenciados a muerte.
Y da a nuestros vecinos en su seno siete tantos de su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová.
Y nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu prado, te alabaremos para siempre: De generación en generación cantaremos tus alabanzas.
«Al Músico principal: sobre Sosanim-edut: Salmo de Asaf» Oh Pastor de Israel, escucha: Tú que pastoreas como a ovejas a José, que habitas [entre] querubines, resplandece.
Despierta tu poder delante de Efraín, y de Benjamín, y de Manasés, y ven a salvarnos.
Oh Dios, restáuranos; y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo mostrarás indignación contra la oración de tu pueblo?
Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
Hiciste venir una vid de Egipto; echaste las gentes, y la plantaste.
¿Por qué has derribado sus vallados, de modo que la vendimien todos los que pasan por el camino?
Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora: Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,
y la planta que plantó tu diestra, y el renuevo que para ti afirmaste.
Está quemada a fuego, asolada: Perecen por la reprensión de tu rostro.
Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo del hombre que para ti corroboraste.