Marcos 9:7-31
7
Y vino una nube que les cubrió de sombra, y desde la nube una voz que decía: Éste es mi Hijo amado; a Él oíd.
8
Y luego, mirando alrededor, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo.
9
Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino hasta que el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos.
10
Y retuvieron la palabra entre sí, preguntándose entre ellos qué significaría eso de resucitar de los muertos.
11
Y le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?
12
Y respondiendo Él, les dijo: Elías a la verdad vendrá primero, y restaurará todas las cosas; y como está escrito del Hijo del Hombre, que debe padecer mucho y ser tenido en nada.
13
Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él.
14
Y cuando vino a [sus] discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.
15
Y en seguida todo el pueblo, al verle, se asombró, y corriendo hacia Él, le saludaron.
16
Y preguntó a los escribas: ¿Qué disputáis con ellos?
17
Y uno de la multitud respondiendo, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,
18
el cual, dondequiera que le toma, le desgarra; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.
19
Y respondiendo Él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os tengo que soportar? Traédmele.
20
Y se lo trajeron; y cuando le vio, al instante el espíritu le desgarraba; y cayendo en tierra, se revolcaba, echando espumarajos.
21
Y Jesús preguntó a su padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño:
22
Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua para matarle; pero si puedes hacer algo, ten compasión de nosotros y ayúdanos.
23
Y Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le [es] posible.
24
Y al instante el padre del muchacho, clamando con lágrimas, dijo: Señor, creo, ayuda mi incredulidad.
25
Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.
26
Entonces [el espíritu], clamando y desgarrándole mucho, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.
27
Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.
28
Y cuando Él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?
29
Y Él les dijo: Este género por nada puede salir, sino por oración y ayuno.
30
Y habiendo salido de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie [lo] supiese.
31
Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día.
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