Versículos bíblicos sobre Persecution: Of Jesus
Versículos sobre Of Jesus
Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; Él te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan vanidad?
Se levantan los reyes de la tierra, y los príncipes consultan unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo:
Rompamos sus coyundas, y echemos de nosotros sus cuerdas.
El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos.
Entonces hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira.
«Al Músico principal, sobre Ajelet-sahar. Salmo de David» Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿[Por qué estás tan] lejos de mi salvación, [y de] las palabras de mi clamor?
Dios mío, clamo de día, y no me escuchas; y de noche, y no hay para mí sosiego.
Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
Todos los que me ven, se burlan de mí; estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:
Confió en Jehová, líbrele Él; sálvele, puesto que en Él se complacía.
No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude.
Me han rodeado muchos toros; fuertes [toros] de Basán me han cercado.
Abrieron sobre mí su boca, [como] león rapaz y rugiente.
Estoy derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron: Mi corazón es como cera, derretido en medio de mis entrañas.
Se secó como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.
Porque perros me han rodeado, me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies.
Contar puedo todos mis huesos; ellos me miran, y me observan.
Repartieron entre sí mis vestiduras, y sobre mi ropa echaron suertes.
Mas tú, oh Jehová, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme.
Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi vida.
Sálvame de la boca del león, porque tú me has escuchado de los cuernos de los unicornios.
«Al Músico principal: sobre Sosanim: [Salmo] de David» Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma.
Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo sentar pie; he venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.
Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios.