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Versículos bíblicos sobre Covetousness
Versículos clave
Mas los hijos de Elí [eran] hijos de Belial, y no conocían a Jehová.
Y la costumbre de los sacerdotes con el pueblo [era que], cuando alguno ofrecía sacrificio, mientras era cocida la carne, venía el criado del sacerdote trayendo en su mano un garfio de tres ganchos;
y lo metía en el perol, o en la olla, o en el caldero, o en el pote; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para sí. De esta manera hacían a todo israelita que venía a Silo.
Y Acab habló a Nabot, diciendo: Dame tu viña para un huerto de legumbres, porque [está] cercana a mi casa, y yo te daré por ella otra viña mejor que ésta; o si te parece mejor, te pagaré su valor en dinero.
Y Nabot respondió a Acab: Guárdeme Jehová de que yo te dé a ti la heredad de mis padres.
Y vino Acab a su casa, triste y enojado por la palabra que Nabot de Jezreel le había respondido, diciendo: No te daré la heredad de mis padres. Y se acostó en su cama, y volvió su rostro, y no comió pan.
Entonces Giezi, criado de Eliseo el varón de Dios, dijo entre sí: He aquí mi señor estorbó a este sirio Naamán, no tomando de su mano las cosas que había traído. Vive Jehová que correré yo tras él y tomaré de él alguna cosa.
Y siguió Giezi a Naamán; y cuando Naamán lo vio que venía corriendo tras él, se bajó del carro para recibirle, y dijo: ¿Está todo bien?
Y él dijo: Todo está Bien. Mi señor me envía a decir: He aquí vinieron a mí en esta hora del monte de Efraín dos jóvenes de los hijos de los profetas, te ruego que les des un talento de plata y dos mudas de ropa.
Y Naamán dijo: Te ruego que tomes dos talentos. Y él le constriñó, y ató dos talentos de plata en dos sacos, con dos mudas de ropa, y los puso sobre dos de sus criados para que los llevaran delante de él.
Y cuando llegó a la fortaleza, él los tomó de mano de ellos, y los guardó en la casa; luego despidió a los hombres y ellos se fueron.
Y él entró, y se puso delante de su señor. Y Eliseo le dijo: ¿De dónde [vienes], Giezi? Y él dijo: Tu siervo no ha ido a ninguna parte.
Si puse en el oro mi esperanza, y dije al oro: Mi confianza [eres tú];
Si me alegré de que mi riqueza [era] grande, y de que mi mano había adquirido mucho;
El deseo del perezoso le mata, porque sus manos rehúsan trabajar;
Hay quien todo el día codicia; mas el justo da, y no escatima.
No te afanes por ser rico; sé prudente y desiste.
¿Has de poner tus ojos en lo que no es nada? Porque [las riquezas] se harán alas, como alas de águila, y volarán al cielo.
Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí. No me des pobreza ni riquezas; mantenme del pan necesario;
No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién [es] Jehová? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios.
Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo [es] vanidad.
¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?
Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece.
Y sale el sol, y se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de donde nace.
El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus giros vuelve el viento de nuevo.