La queja: la traición de falsos testigos
Salmos 35:11-18
11
Se levantaron testigos falsos; me demandaron lo que no sabía;
12
me devolvieron mal por bien, para abatir a mi alma.
13
Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se volvía en mi seno.
14
Anduve como si [fuesen] mis amigos, mis hermanos; como el que trae luto por su madre, enlutado me humillaba.
15
Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; se juntó contra mí gente despreciable, y yo no lo entendía; me despedazaban, y no cesaban;
16
como lisonjeros escarnecedores y truhanes, crujiendo sobre mí sus dientes.
17
Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Rescata mi alma de sus destrucciones, mi ser de los leones.
18
Te confesaré en grande congregación; te alabaré entre numeroso pueblo.
Settings