Salmos 22:1-20
1
«Al Músico principal, sobre Ajelet-sahar. Salmo de David» Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿[Por qué estás tan] lejos de mi salvación, [y de] las palabras de mi clamor?
2
Dios mío, clamo de día, y no me escuchas; y de noche, y no hay para mí sosiego.
3
Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
4
En ti esperaron nuestros padres: Esperaron, y tú los libraste.
5
Clamaron a ti, y fueron librados; confiaron en ti, y no fueron avergonzados.
6
Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
7
Todos los que me ven, se burlan de mí; estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:
8
Confió en Jehová, líbrele Él; sálvele, puesto que en Él se complacía.
9
Pero tú [eres] el que me sacó del vientre; Me hiciste estar confiado [desde que estaba] a los pechos de mi madre.
10
Sobre ti fui echado desde la matriz; desde el vientre de mi madre, tú [eres] mi Dios.
11
No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude.
12
Me han rodeado muchos toros; fuertes [toros] de Basán me han cercado.
13
Abrieron sobre mí su boca, [como] león rapaz y rugiente.
14
Estoy derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron: Mi corazón es como cera, derretido en medio de mis entrañas.
15
Se secó como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.
16
Porque perros me han rodeado, me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies.
17
Contar puedo todos mis huesos; ellos me miran, y me observan.
18
Repartieron entre sí mis vestiduras, y sobre mi ropa echaron suertes.
19
Mas tú, oh Jehová, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme.
20
Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi vida.
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