Lucas 18:1-14
1
Y les dijo también una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar,
2
diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.
3
Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él diciendo: Hazme justicia de mi adversario.
4
Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre,
5
sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo, al fin me fastidie.
6
Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.
7
¿Y no cobrará Dios venganza por sus escogidos, que claman a Él día y noche, aunque sea longánimo para con ellos?
8
Os digo que pronto cobrará venganza por ellos. Pero cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?
9
Y también dijo esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros:
10
Dos hombres subieron al templo a orar; uno [era] fariseo, y el otro publicano.
11
El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;
12
ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que poseo.
13
Mas el publicano, estando lejos, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que golpeaba su pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
14
Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.
Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero