Job 31:25-34
25
Si me alegré de que mi riqueza [era] grande, y de que mi mano había adquirido mucho;
26
Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro, [y] me lo ceñiría [como] una corona.
27
y mi corazón se engañó en secreto, y mi boca besó mi mano:
28
Esto también sería maldad [que debiera ser castigada por] el juez; porque habría negado al Dios soberano.
29
Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía, y me regocijé cuando le halló el mal
30
(Ni aun permití que mi lengua pecase, pidiendo maldición para su alma);
31
si los siervos de mi morada no decían: ¡Oh que nos diese de su carne, pues no estamos saciados!
32
El extranjero no pasaba afuera la noche; mis puertas abría al caminante.
33
¿Acaso encubrí como Adán mis transgresiones, escondiendo en mi seno mi iniquidad,
34
porque tuve temor de la gran multitud, y el menosprecio de las familias me atemorizó, y callé, y no salí de [mi] puerta?
Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero