Job 10:1-17
1
Mi alma está hastiada de mi vida: Daré yo rienda suelta a mi queja sobre mí, hablaré en la amargura de mi alma.
2
Diré a Dios: No me condenes; hazme entender por qué contiendes conmigo.
3
¿Te parece bien que oprimas, que deseches la obra de tus manos, y que resplandezcas sobre el consejo de los impíos?
4
¿Acaso tienes tú ojos de carne? ¿Ves tú como ve el hombre?
5
¿[Son] tus días como los días del hombre, o tus años como los tiempos humanos,
6
para que inquieras mi iniquidad, y busques mi pecado?
7
Tú sabes que no soy impío, y que no [hay] quien libre de tu mano.
8
Tus manos me hicieron y me formaron, ¿y luego te vuelves y me deshaces?
9
Acuérdate ahora que como a barro me diste forma: ¿Y en polvo me has de tornar?
10
¿No me vaciaste como leche, y como queso me cuajaste?
11
Me vestiste de piel y carne, y me rodeaste de huesos y nervios.
12
Vida y misericordia me concediste, y tu cuidado guardó mi espíritu.
13
Estas cosas has guardado en tu corazón; yo sé que [están] cerca de ti.
14
Si peco, tú me observas, y no me tienes por limpio de mi iniquidad.
15
Si fuere malo, ¡ay de mí! Y [si] fuere justo, no levantaré mi cabeza. Estoy hastiado de afrenta, por tanto, mira tú mi aflicción.
16
Si levanto mi cabeza, me cazas como a león, y vuelves a mostrarte maravilloso sobre mí.
17
Renuevas contra mí tus pruebas, y aumentas conmigo tu furor como tropas de relevo.
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