Ezequiel 9:5-11
5
Y a los otros dijo a mis oídos: Pasad por la ciudad en pos de él, y herid; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia.
6
Matad viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; mas a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no llegaréis; y habéis de comenzar desde mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que [estaban] delante del templo.
7
Y les dijo: Contaminad la casa, y llenad los atrios de muertos; salid. Y salieron, e hirieron en la ciudad.
8
Y aconteció que cuando ellos los herían y quedé yo [solo], me postré sobre mi rostro, y clamé y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Has de destruir todo el remanente de Israel derramando tu furor sobre Jerusalén?
9
Y me dijo: La maldad de la casa de Israel y de Judá [es] grande sobremanera, pues la tierra está llena de sangre, y la ciudad está llena de perversidad; porque han dicho: Jehová ha dejado la tierra, y Jehová no ve.
10
Así también yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia, [sino que] haré recaer el camino de ellos sobre su cabeza.
11
Y he aquí que el varón vestido de lino, que [tenía] el tintero a su cintura, respondió una palabra diciendo: He hecho conforme a todo lo que me mandaste.
Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero