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1 Reyes 8:41-65

1 Reyes 8:41-65

41
Asimismo el extranjero, que no [es] de tu pueblo Israel, que viniere de lejanas tierras a causa de tu nombre
42
(porque oirán de tu grande nombre, y de tu mano fuerte, y de tu brazo extendido), y viniere a orar a esta casa;
43
escucha tú en el cielo, en el lugar de tu morada, y haz conforme a todo aquello por lo cual el extranjero clamare a ti; para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman, como [lo hace] tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué.
44
Si tu pueblo saliere en batalla contra sus enemigos por el camino que tú los enviares, y oraren a Jehová hacia la ciudad que tú elegiste, y [hacia] la casa que yo edifiqué a tu nombre,
45
escucha tú en el cielo su oración y su súplica, y ampara su causa.
46
Si hubieren pecado contra ti (porque no [hay] hombre que no peque), y tú estuvieres airado contra ellos, y los entregares delante del enemigo, para que los cautiven y lleven a tierra enemiga, sea lejos o cerca,
47
y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren cautivos; si se convirtieren, y oraren a ti en la tierra de los que los cautivaron, y dijeren: Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido impiedad;
48
y si se convirtieren a ti de todo su corazón y de toda su alma, en la tierra de sus enemigos que los hubieren llevado cautivos, y oraren a ti hacia su tierra, que tú diste a sus padres, hacia la ciudad que tú elegiste y la casa que yo he edificado a tu nombre;
49
escucha tú en el cielo, en el lugar de tu morada, su oración y su súplica, y ampara su causa.
50
Y perdona a tu pueblo que ha pecado contra ti, y todas sus transgresiones que han cometido contra ti; y haz que tengan de ellos misericordia los que los hubieren llevado cautivos;
51
porque ellos [son] tu pueblo y tu heredad, que tú sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro.
52
Estén abiertos tus ojos a la oración de tu siervo, y a la súplica de tu pueblo Israel, para oírlos en todo aquello por lo que te invocaren;
53
porque tú los apartaste de entre todos los pueblos de la tierra para [que fuesen] tu heredad, como lo dijiste por mano de Moisés tu siervo, cuando sacaste a nuestros padres de Egipto, oh Señor Jehová.
54
Y fue que cuando Salomón acabó de hacer toda esta oración y súplica a Jehová, se levantó de estar de rodillas delante del altar de Jehová con sus manos extendidas al cielo;
55
y puesto en pie, bendijo a toda la congregación de Israel, diciendo en voz alta:
56
Bendito [sea] Jehová, que ha dado reposo a su pueblo Israel, conforme a todo lo que Él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo, ha faltado.
57
Sea con nosotros Jehová nuestro Dios, como fue con nuestros padres; y no nos desampare ni nos deje;
58
y que incline nuestro corazón hacia Él, para que andemos en todos sus caminos, y guardemos sus mandamientos y sus estatutos y sus derechos, los cuales mandó a nuestros padres.
59
Y que estas mis palabras con que he orado delante de Jehová estén cerca de Jehová nuestro Dios de día y de noche, para que Él proteja la causa de su siervo, y de su pueblo Israel, cada cosa en su tiempo;
60
para que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová [es] Dios, y que no [hay] otro.
61
Sea, pues, perfecto vuestro corazón para con Jehová nuestro Dios, andando en sus estatutos, y guardando sus mandamientos, como el día de hoy.
62
Entonces el rey, y todo Israel con él, ofrecieron sacrificios delante de Jehová.
63
Y ofreció Salomón sacrificios de paz, los cuales ofreció a Jehová; veintidós mil bueyes, y ciento veinte mil ovejas. Así dedicaron el rey y todos los hijos de Israel la casa de Jehová.
64
Aquel mismo día santificó el rey el medio del atrio que [estaba] delante de la casa de Jehová: porque ofreció allí los holocaustos, y los presentes, y las grosuras de las ofrendas de paz; por cuanto el altar de bronce que [estaba] delante de Jehová [era] demasiado pequeño, y no cabían en él los holocaustos, las ofrendas y las grosuras de los sacrificios de paz.
65
En aquel tiempo Salomón hizo fiesta, y con él todo Israel, una grande congregación, desde donde entran en Hamat hasta el río de Egipto, delante de Jehová nuestro Dios, por siete días y otros siete días, esto es, por catorce días.

Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero