God
Versículos que mencionan a God
Y a los otros dijo a mis oídos: Pasad por la ciudad en pos de él, y herid; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia.
Matad viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; mas a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no llegaréis; y habéis de comenzar desde mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que [estaban] delante del templo.
Y les dijo: Contaminad la casa, y llenad los atrios de muertos; salid. Y salieron, e hirieron en la ciudad.
Y aconteció que cuando ellos los herían y quedé yo [solo], me postré sobre mi rostro, y clamé y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Has de destruir todo el remanente de Israel derramando tu furor sobre Jerusalén?
Y me dijo: La maldad de la casa de Israel y de Judá [es] grande sobremanera, pues la tierra está llena de sangre, y la ciudad está llena de perversidad; porque han dicho: Jehová ha dejado la tierra, y Jehová no ve.
Así también yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia, [sino que] haré recaer el camino de ellos sobre su cabeza.
Y he aquí que el varón vestido de lino, que [tenía] el tintero a su cintura, respondió una palabra diciendo: He hecho conforme a todo lo que me mandaste.
Y habló al varón vestido de lino, y le dijo: Entra en medio de las ruedas debajo de los querubines, y llena tus manos con carbones encendidos de entre los querubines, y espárcelos sobre la ciudad. Y él entró a vista mía.
Y la gloria de Jehová se levantó del querubín al umbral de la puerta; y la casa fue llena de la nube, y el atrio se llenó del resplandor de la gloria de Jehová.
Y el estruendo de las alas de los querubines se oía [hasta] el atrio de afuera, como la voz del Dios Omnipotente cuando habla.
Y aconteció que, cuando mandó al varón vestido de lino, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines, él entró, y se paró entre las ruedas.
Y la gloria de Jehová se salió de sobre el umbral de la casa, y se puso sobre los querubines.
Y alzando los querubines sus alas, se levantaron de la tierra delante de mis ojos: cuando ellos salieron, también las ruedas al lado de ellos; y se pararon a la entrada de la puerta oriental de la casa de Jehová, y la gloria del Dios de Israel [estaba] arriba sobre ellos.
Éste [era] el ser viviente que vi debajo del Dios de Israel en el río de Quebar; y conocí que [eran] querubines.
Y el Espíritu me elevó, y me metió por la puerta oriental de la casa de Jehová, la cual mira hacia el oriente: y he aquí a la entrada de la puerta veinticinco varones, entre los cuales vi a Jaazanías hijo de Azur, y a Pelatías hijo de Benaía, príncipes del pueblo.
Y me dijo: Hijo de hombre, éstos [son] los hombres que maquinan perversidad, y dan mal consejo en esta ciudad.
Y el Espíritu de Jehová descendió sobre mí, y me dijo: Di: Así dice Jehová: Así habéis hablado, oh casa de Israel, pues yo conozco las cosas que suben a vuestra mente.
Por tanto, así dice Jehová el Señor: Vuestros muertos que habéis puesto en medio de ella, ellos [son] la carne, y ella es la caldera; mas yo os sacaré a vosotros de en medio de ella.
Espada habéis temido, y espada traeré sobre vosotros, dice Jehová el Señor.
Y os sacaré de en medio de ella, y os entregaré en manos de extraños, y yo haré juicios entre vosotros.
A espada caeréis; en el término de Israel os juzgaré, y sabréis que yo soy Jehová.
Esta [ciudad] no os será por caldera, ni vosotros seréis en medio de ella la carne; en el término de Israel os juzgaré.
Y sabréis que yo soy Jehová: porque no habéis andado en mis estatutos, ni habéis obedecido mis juicios, sino según las costumbres de las gentes que [están] en vuestros alrededores habéis hecho.
Y aconteció que mientras yo profetizaba, Pelatías hijo de Benaía murió. Entonces caí sobre mi rostro, y clamé con grande voz, y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Habrás de exterminar al remanente de Israel?
Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo: