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Salmos 5

Una oración matutina pidiendo la atención divina 1–3

1
«Al Músico principal: sobre Nehilot: Salmo de David» Escucha, oh Jehová, mis palabras; considera mi meditación.
2
Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré.
3
Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana presentaré [mi oración] delante de ti, y esperaré.

La santidad de Dios y su aborrecimiento del mal 4–6

4
Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti.
5
Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que obran iniquidad.
6
Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová.

El acercamiento justo del salmista 7–8

7
Y yo por la multitud de tu misericordia entraré [en] tu casa; [y] adoraré hacia tu santo templo en tu temor.
8
Guíame, Jehová, en tu justicia a causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino.

El engaño de los enemigos 9–10

9
Porque en su boca no hay rectitud; sus entrañas [son] perversidad; sepulcro abierto [es] su garganta; con su lengua lisonjean.
10
Destrúyelos, oh Dios; caigan por sus propios consejos; por la multitud de sus transgresiones échalos fuera, porque se rebelaron contra ti.

Confianza en la protección de Dios 11–12

11
Pero alégrense todos los que en ti confían; para siempre den voces de júbilo, porque tú los defiendes: En ti se regocijen los que aman tu nombre.
12
Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; lo rodearás de benevolencia como [con] un escudo.

Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero