Proverbios 4:1-18
1
Oíd, hijos, la instrucción de un padre, y estad atentos, para que conozcáis cordura.
2
Porque os doy buena enseñanza; no desamparéis mi ley.
3
Porque yo fui hijo para mi padre, delicado y único a los ojos de mi madre.
4
Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis palabras, guarda mis mandamientos, y vivirás.
5
Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca:
6
No la dejes, y ella te guardará; ámala, y ella te conservará.
7
Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y con toda tu posesión adquiere inteligencia.
8
Engrandécela, y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando tú la hubieres abrazado.
9
Adorno de gracia dará a tu cabeza; corona de hermosura te entregará.
10
Oye, hijo mío, y recibe mis razones, y se te multiplicarán años de vida.
11
Por el camino de la sabiduría te he encaminado, y por veredas derechas te he hecho andar.
12
Cuando anduvieres no se estrecharán tus pasos; y si corrieres, no tropezarás.
13
Retén la instrucción, no la dejes; guárdala, porque ella es tu vida.
14
No entres en la senda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos.
15
Déjala, no pases por ella; apártate de ella, sigue adelante.
16
Porque no duermen ellos, si no han hecho mal, y pierden su sueño, si no han hecho caer [a alguno].
17
Porque comen pan de maldad, y beben vino de violencia.
18
Mas la senda de los justos [es] como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.
Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero
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