Joel 1:4-12
4
Lo que dejó la oruga, lo comió la langosta, y lo que dejó la langosta, lo comió el pulgón; y el revoltón comió lo que el pulgón había dejado.
5
Despertad, borrachos, y llorad; aullad todos los que bebéis vino, a causa del vino nuevo, porque os es quitado de vuestra boca.
6
Porque nación fuerte y sin número subió a mi tierra; sus dientes, son dientes de león, y sus colmillos, de un gran león.
7
Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la desnudó y derribó: sus ramas quedaron blancas.
8
Llora tú como virgen vestida de cilicio por el marido de su juventud.
9
La ofrenda y la libación han desaparecido de la casa de Jehová; los sacerdotes ministros de Jehová están de duelo.
10
El campo fue desolado, se enlutó la tierra; porque el trigo fue destruido, se secó el mosto, languideció el aceite.
11
Confundíos, labradores, aullad, viñeros, por el trigo y la cebada; porque se perdió la mies del campo.
12
Se secó la vid, se marchitó la higuera, el granado también, la palmera y el manzano; se secaron todos los árboles del campo; por lo cual se secó el gozo de los hijos de los hombres.
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