Job 3:1-16
1
Después de esto abrió Job su boca, y maldijo su día.
2
Y exclamó Job, y dijo:
3
Perezca el día en que yo nací, y la noche [en que] se dijo: Varón es concebido.
4
Sea aquel día sombrío, y no cuide de él Dios desde arriba, ni claridad sobre él resplandezca.
5
Aféenlo tinieblas y sombra de muerte; repose sobre él nublado, que lo haga horrible como día tenebroso.
6
Ocupe la oscuridad aquella noche; no sea contada entre los días del año, ni venga en el número de los meses.
7
¡Oh que fuera aquella noche solitaria, que no viniera canción alguna en ella!
8
Maldíganla los que maldicen el día, los que se aprestan para levantar su llanto.
9
Oscurézcanse las estrellas de su alba; espere la luz, y no venga, ni vea los párpados de la mañana:
10
Por cuanto no cerró las puertas del vientre [de mi madre], ni escondió de mis ojos la miseria.
11
¿Por qué no morí yo en la matriz, o entregué el espíritu al salir del vientre?
12
¿Por qué me recibieron las rodillas? ¿Y para qué los pechos para que mamase?
13
Pues ahora yacería yo, y reposaría; dormiría, y entonces tendría reposo,
14
con los reyes y con los consejeros de la tierra, que edifican para sí lugares desolados;
15
o con los príncipes que poseían el oro, que llenaban sus casas de plata.
16
O ¿por qué no fui escondido como abortado, como los pequeñitos [que] nunca vieron la luz?
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