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La misericordia de Dios y la necedad del enemigo
Deuteronomio 32:26-33
26
Yo dije: Los esparciré lejos, haré cesar de entre los hombres la memoria de ellos,
27
si no temiese la ira del enemigo, no sea que se envanezcan sus adversarios, no sea que digan: Nuestra mano alta ha hecho todo esto, no Jehová.
28
Porque [son] una nación privada de consejos, y no [hay] en ellos entendimiento.
29
¡Oh, que fueran sabios, que comprendieran esto, que entendieran su postrimería!
30
¿Cómo podría perseguir uno a mil, y dos hacer huir a diez mil, si su Roca no los hubiese vendido, y Jehová no los hubiera entregado?
31
Porque la roca de ellos no es como nuestra Roca: Aun nuestros mismos enemigos son de ello jueces.
32
Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos, y de los campos de Gomorra: Sus uvas son uvas ponzoñosas, sus racimos [son] amargos.
33
Veneno de dragones es su vino, y ponzoña cruel de áspides.
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