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1 Pedro 3:1-12

1 Pedro 3:1-12

1
Asimismo vosotras, esposas, sujetaos a vuestros propios maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,
2
al observar ellos vuestra casta conducta [que es] en temor.
3
Que [vuestro] adorno no sea exterior, con encrespamiento del cabello y atavío de oro, ni vestidos costosos;
4
sino el del hombre interior, el del corazón, en incorruptible ornato de espíritu humilde y apacible, lo cual es de grande estima delante de Dios.
5
Porque así también se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, siendo sujetas a sus maridos;
6
como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras sois hechas hijas, haciendo el bien, y no teniendo temor de ninguna amenaza.
7
Asimismo, vosotros, maridos, habitad con [ellas] sabiamente, dando honor a la esposa como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de vida; para que vuestras oraciones no sean estorbadas.
8
Finalmente, [sed] todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
9
no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo; sabiendo que vosotros sois llamados para que heredaseis bendición.
10
Porque el que quiera amar la vida, y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño;
11
apártese del mal, y haga el bien; busque la paz, y sígala.
12
Porque los ojos del Señor [están] sobre los justos, y sus oídos [atentos] a sus oraciones: Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.
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