Skip to content

Versículos bíblicos sobre Pound

18 versículos · 3 aspectos

Versículos clave

  1. Asimismo trescientos escudos de oro extendido, en cada uno de los cuales gastó tres libras de oro; y el rey los puso en la casa del bosque del Líbano.

  2. Según sus fuerzas dieron al tesorero de la obra sesenta y un mil dracmas de oro, y cinco mil libras de plata, y cien túnicas sacerdotales.

  3. Y de los príncipes de las familias dieron para el tesoro de la obra, veinte mil dracmas de oro, y dos mil doscientas libras de plata.

  4. Y lo que dio el resto del pueblo fue veinte mil dracmas de oro, y dos mil libras de plata, y sesenta y siete vestiduras sacerdotales.

  5. Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.

  6. Pero sus ciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.

  7. Y aconteció que cuando él regresó, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.

  8. Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

  9. Y él le dijo: Bien, buen siervo; pues que en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.

  10. Y vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha ganado cinco minas.

  11. E igualmente dijo a éste: Tú también sé sobre cinco ciudades.

  12. Y vino otro, diciendo: Señor, he aquí tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo;

  13. pues tuve miedo de ti, porque eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.

  14. Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;

  15. ¿por qué, pues, no diste mi dinero al banco, para que al venir yo, lo hubiera recibido con los intereses?

  16. Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene diez minas.

  17. Y ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.

  18. Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó de la fragancia del ungüento.