El cuarto oráculo de Balaam: la prosperidad de Israel
Números 24:1-9
1
Y cuando vio Balaam que agradó a Jehová el bendecir a Israel, no fue, como otras veces, la primera y segunda vez, en busca de agüeros, sino que puso su rostro hacia el desierto;
2
Y alzando Balaam sus ojos vio a Israel acampado por sus tribus; y el Espíritu de Dios vino sobre él.
3
Entonces tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam, hijo de Beor, y dijo el varón de ojos abiertos;
4
dijo el que oyó las palabras de Dios, el que vio la visión del Omnipotente, cayendo en [éxtasis], pero con sus ojos abiertos:
5
¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, tus habitaciones, oh Israel!
6
Como arroyos están extendidas, como huertos junto al río, como áloes plantados por Jehová, como cedros junto a las aguas.
7
De sus manos destilarán aguas, y su simiente será en muchas aguas; y se enaltecerá su rey más que Agag, y su reino será engrandecido.
8
Dios lo sacó de Egipto; tiene fuerzas como de unicornio; comerá a las naciones sus enemigas, y desmenuzará sus huesos, y asaeteará con sus saetas.
9
Se encorvará para echarse como león, y como leona; ¿quién lo despertará? Benditos los que te bendijeren, y malditos los que te maldijeren.
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