27
He aquí, yo conozco vuestros pensamientos, y las imaginaciones que contra mí forjáis.
28
Porque decís: ¿Qué [es] de la casa del príncipe, y qué de la tienda de las moradas de los impíos?
29
¿No habéis preguntado a los que pasan por los caminos, y no habéis conocido sus señalamientos,