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La naturaleza incurable del pecado
Jeremías 13:22-27
22
Cuando dijeres en tu corazón: ¿Por qué me ha sobrevenido esto? Por la enormidad de tu maldad fueron descubiertas tus faldas, fueron desnudados tus calcañares.
23
¿Podrá el etíope mudar su piel, o el leopardo sus manchas? [Entonces] también vosotros podéis hacer bien, estando habituados a hacer mal.
24
Por tanto, yo los esparciré, como tamo que pasa, al viento del desierto.
25
Ésta [es] tu suerte, la porción de tus medidas de parte mía, dice Jehová; porque te olvidaste de mí, y confiaste en la mentira.
26
Yo pues descubriré también tus faldas delante de tu cara, y se manifestará tu ignominia.
27
Tus adulterios, tus relinchos, la maldad de tu fornicación sobre los collados; en el mismo campo vi tus abominaciones. ¡Ay de ti, Jerusalén! ¿No habrás de ser limpia? ¿Hasta cuándo [será]?
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