Hebreos 3:1-10
1
Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús;
2
el cual fue fiel al que le constituyó, como también [lo fue] Moisés sobre toda su casa.
3
Porque de tanto mayor gloria que Moisés Éste es estimado digno, cuanto tiene mayor dignidad que la casa el que la edificó.
4
Porque toda casa es edificada por alguno; mas el que creó todas las cosas es Dios.
5
Y Moisés a la verdad [fue] fiel sobre toda su casa, como siervo, para testimonio de lo que después se había de decir;
6
pero Cristo, como hijo sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y la gloria de la esperanza.
7
Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz,
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no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,
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donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años.
10
A causa de lo cual me disgusté con aquella generación, y dije: Siempre divagan ellos de corazón, y no han conocido mis caminos.
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