1 Juan 3:3-17
3
Y cualquiera que tiene esta esperanza en Él, se purifica a sí mismo, así como Él es puro.
4
Cualquiera que comete pecado, traspasa también la ley; pues el pecado es transgresión de la ley.
5
Y sabéis que Él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en Él.
6
Todo aquel que permanece en Él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.
7
Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia, es justo, como también Él es justo.
8
El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
9
Todo aquel que es nacido de Dios, no peca, porque su simiente permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
10
En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo; todo el que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.
11
Porque, éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros.
12
No como Caín, [que] era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.
13
Hermanos míos, no os maravilléis si el mundo os aborrece.
14
Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a [su] hermano, permanece en muerte.
15
Todo aquel que aborrece a su hermano, es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna morando en sí.
16
En esto conocemos el amor [de Dios], en que Él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner [nuestras] vidas por los hermanos.
17
Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano tener necesidad, y le cierra sus entrañas, ¿cómo mora el amor de Dios en él?
Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero