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Versículos bíblicos sobre Justice
Versículos clave
No admitirás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso.
No seguirás a los muchos para mal hacer; ni responderás en litigio inclinándote a los más para hacer agravios;
ni al pobre distinguirás en su causa.
No pervertirás el derecho de tu mendigo en su pleito.
De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío.
No recibirás presente; porque el presente ciega a los que ven, y pervierte las palabras del justo.
No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana.
Al sordo no maldecirás, y delante del ciego no pondrás tropiezo, sino que tendrás temor de tu Dios: Yo Jehová.
No harás agravio en el juicio; no absolverás al pobre, ni favorecerás al poderoso; con justicia juzgarás a tu prójimo.
Jueces y alcaldes te pondrás en todas tus ciudades que Jehová tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio.
No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos.
La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da.
Cuando hubiere pleito entre algunos, y vinieren a juicio, y los juzgaren, y absolvieren al justo y condenaren al inicuo,
será que, si el delincuente mereciere ser azotado, entonces el juez lo hará echar en tierra, y le hará azotar delante de sí, según su delito, por cuenta,
le hará dar cuarenta azotes, no más; no sea que, si lo hiriere con muchos azotes a más de éstos, se envilezca tu hermano delante de tus ojos.
No pondrás bozal al buey que trilla.
En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres [que eran] rameras, y se presentaron delante de él.
Y una de las mujeres, dijo: ¡Ah, señor mío! Yo y esta mujer morábamos en una misma casa, y yo di a luz estando con ella en la casa.
Y aconteció al tercer día después que yo di a luz, que ésta también dio a luz, y [morábamos] juntas; ninguno de fuera [estaba] en casa, sino nosotras dos en la casa.
Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él.
Y ella se levantó a medianoche, y tomó a mi hijo de mi lado, mientras yo, tu sierva, dormía y lo puso en su regazo, y puso a su hijo muerto en mi regazo.
Y cuando yo me levanté por la mañana para dar el pecho a mi hijo, he aquí que estaba muerto; mas lo observé por la mañana, y vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz.
Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo [es] el que vive, y tu hijo [es] el muerto. Y la otra volvió a decir: No; tu hijo [es] el muerto, y mi hijo [es] el que vive. Así hablaban delante del rey.
El rey entonces dijo: Ésta dice: Mi hijo [es] el que vive, y tu hijo [es] el muerto; y la otra dice: No, mas tu hijo [es] el muerto, y mi hijo [es] el que vive.
Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada.