25
Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.
26
Entonces [el espíritu], clamando y desgarrándole mucho, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.