Eclesiastés 5:1-9
1
Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para dar el sacrificio de los necios, porque no saben que hacen mal.
2
No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios [está] en el cielo, y tú en la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.
3
Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio.
4
Cuando a Dios hicieres promesa, no tardes en cumplirla; porque [Él] no se agrada de los insensatos. Cumple lo que prometes.
5
Mejor [es] que no prometas, a que prometas y no cumplas.
6
No sueltes tu boca para hacer pecar a tu carne; ni digas delante del ángel, que [fue] ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?
7
Donde los sueños son en multitud, también lo [son] las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios.
8
Si opresión de pobres, y extorsión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de ello; porque sobre el alto está mirando otro más alto, y uno más alto está sobre ellos.
9
Además el provecho de la tierra es para todos; el rey [mismo] está sujeto a los campos.
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