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y vio el cielo abierto, y un vaso que descendía hacia él, como un gran lienzo atado de los cuatro cabos, y era bajado a la tierra;
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en el cual había de toda clase de cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo.
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Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.