6
Por tanto, no durmamos como los demás; antes velemos y seamos sobrios.
7
Porque los que duermen, de noche duermen; y los que se embriagan, de noche se embriagan.
8
Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, vestidos de la coraza de fe y amor, y de la esperanza de salvación, como un yelmo.