Salmos 32
El gozo del perdón 1–2
1
«[Salmo] de David: Masquil» Bienaventurado [aquel] cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.
2
Bienaventurado el hombre a quien Jehová no imputa iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño.
La agonía y el alivio de la confesión 3–5
3
Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.
4
Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; mi verdor se volvió en sequedades de estío. (Selah)
5
Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah)
Refugio y liberación en Dios 6–7
6
Por esto orará a ti todo santo en el tiempo de poder hallarte: Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.
7
Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia: Con cánticos de liberación me rodearás. (Selah)
Instrucción, sabiduría y regocijo 8–11
8
Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: Sobre ti fijaré mis ojos.
9
No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento: Cuya boca ha de ser sujetada con cabestro y con freno, para que no lleguen a ti.
10
Muchos dolores [habrá] para el impío; mas al que confía en Jehová, le rodeará misericordia.
11
Alegraos en Jehová, y gozaos, justos; dad voces de júbilo todos vosotros los rectos de corazón.
Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero
Study note